La inversión inmobiliaria debe entenderse como un activo financiero alternativo, que permite diversificar riesgos en las carteras frente a otros activos tradicionales como obligaciones y acciones. Sin embargo, en Norfin siempre hemos actuado sobre la base de que esto sólo es posible si la inversión se realiza a través de vehículos de inversión apropiados, no excesivamente complejos y sobreendeudados.
Creemos que alcanzar retornos atractivos en inmobiliario sólo es posible con una gestión profesionalizada y una ejecución excelente. Por lo tanto aunque utilizamos estructuras fiscal y financieramente eficientes para maximizar el retorno a los inversores, no creemos en estructuras excesivamente complejas que incrementen innecesariamente el riesgo de la inversión.
Para alcanzar este objetivo contamos con un equipo de profesionales con trayectorias de prestigio en los sectores de la ingeniería civil, gestión de proyectos, gestión de activos y banca de inversión.
Seleccionamos y analizamos cada activo inmobiliario con criterios únicos procurando identificar los riesgos específicos que si son bien gestionados pueden aportar la rentabilidad necesaria para nuestros inversores. La estrategia para cada activo puede incluir una combinación de lo siguiente: